
Quién Soy
Antes de pedir tu retrato, quiero que sepas quién lo va a pintar.
Me llamo Benja, tengo 12 años, y empecé a dibujar de chico, en mi cuarto, casi sin que nadie lo supiera. No tenía técnica, ni maestro, ni plan. Solo tenía un lápiz, algo de tiempo libre, y una obsesión medio rara por capturar la mirada de los perros y gatos que veía pasar.
Al principio nadie le daba mucha importancia. Para mí, en cambio, era el único rato del día en el que el tiempo se me pasaba volando. Ahí entendí que había encontrado algo mío.
Con el tiempo fui mejorando, probando estilos, mezclando acuarelas, hasta que un día pinté el retrato del perro de una vecina. Cuando se lo di y la vi emocionarse, entendí para qué servía todo esto: no era solo pintar un animal, era devolverle a alguien un pedacito de lo que más quiere.
Hoy cada retrato que hago lo hago pensando en esa misma emoción. Si me confiás la foto de tu mascota, te prometo que la voy a tratar como si fuera la mía.
Una historia real
"No pensé que un cuadro me iba a hacer llorar"
Rocco se fue hace ocho meses. Después de eso, María dejó las fotos de él guardadas en el celular porque verlas todos los días le dolía demasiado.
Un día su hija le pidió una foto de Rocco para "hacer algo", sin contarle más. Dos semanas después llegó un paquete a la casa. Adentro, un retrato pintado a mano de Rocco, con esos ojos que María conocía de memoria.
Lo colgó esa misma tarde en el living, en el lugar donde él dormía la siesta todas las tardes.
"Ya no me duele mirarlo. Ahora siento que sigue acá, de otra forma."
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